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Los “peros” que han trazado mi camino

Siempre soñé con gerenciar una empresa, ser reconocida y liderar un equipo de trabajo. Sin embargo, cuando logré estar ahí, una voz interna comenzó a decirme: “Deja todo y prepárate para ser mamá”.

Sí, yo sé que no suena tan normal, pero así sucedió y así lo hice. Hoy, después de un pequeño camino recorrido, pienso que tal vez esto no fue casualidad y que ya lo visualizaba desde niña: “Me sueño siendo mamá de una niña a quien le voy a entregar mi vida entera”, pensaba, tal vez con esa necesidad de llenar algunos vacíos que inconscientemente estaban ahí.

Pero bueno, dejar todo no significa tampoco cambiar mi esencia, porque definitivamente no soy capaz de quedarme un minuto quieta. Es más, no podría ser mamá exclusivamente y dedicarme a ese rol de tiempo completo, pues me encanta trabajar, meterme en cuanta cosa sale y es ahí cuando recuerdo a mis padres y a mi hermano diciendo:  “Pero, ¿por qué tenés que ser tan lambona y hacer todo? ¿Por qué siempre alzás la mano, no lo pueden hacer los otros?”.

Pues esa soy yo: lo imagino, lo visualizo y lo creo. Prueba de ello es mi cuadro de sueños del 2007. Lo comparto con ustedes:

Así pasan las cosas en mi vida desde hace muchos años y, por eso, gracias a la ayuda de mi esposo, decidí renunciar a todo y crear mi propia empresa: una dedicada a la organización de eventos. Esto me demostró que aún me gustaba crear, liderar y acompañar. ¡Pero la vida seguía teniendo otros planes para mí!

¿Qué tal productos para niños? ¿Será que el destino tenía para mí otra opción? ¿Será que por ese lado también podía seguir acompañando? ¿Primero las empresas, luego las parejas y ahora las familias?

Así fue como FrikaLoka (ahora mamá contigo Store), la empresa que creé, pasó en corto tiempo de organizar eventos a ser comercializadora de productos para niños. Empecé con los discos personalizados de La Totuga, ¡pero hoy vamos por mucho más!

Entre eventos de mamás gestantes, charlas de maternidad y crianza, empezó mi camino por este mundo. Comencé a ver lágrimas en los ojitos de las mamás cuando escuchaban la música con el nombre de sus hijos; vi piecitos apoyarse y sobresalir en las barriguitas al oír sus canciones y empecé a estremecerme, a entender un poco más cómo la vida me iba acercando a mis verdaderos intereses: entre ellos, la maternidad.

Como buena controladora que soy, ideé un plan de vida y, según éste, ¡todavía faltaban un par de añitos para ser mamá! Pero al parecer, mi esposo, el mismo que cuando nos conocimos me dijo que NO quería tener hijos, me sorprendió un 31 de diciembre, al pedirme a mí y a Dios, un único deseo: ser papá.

“¡¿Papá?! ¿Ya? ¿Cómo así? Y entonces, ¿qué va a pasar con mis amigas, con mi cuerpo? ¿Qué va a pasar con mi trabajo, mi independencia? ¿Y mi vida en pareja?  

Pero, si me he visto todos los capítulos de Niñera SOS, he cuidado a varios primos y hasta trabajé de niñera para comprarme mi primer computador, ¿por qué no sé si estoy lista?

Algo tenía que hacer, así que empecé a trabajar en mí. Hice el guión mental, entendí muchas cosas de mi concepción, de mi infancia, y un sinnúmero de detalles sobre mi vida.

Inesperadamente, un conocido me prestó un libro: “La vida secreta del niño antes de nacer”, del Dr. Thomas Vemy y John Kelly, un texto de 1981 que cambió mi idea de la maternidad y me abrió el camino para ser mamá.

Tomé la decisión de ayudarle a mi esposo con su deseo, ¡con nuestro deseo! y le dije: “Empecemos a buscar”. Obviamente, el primer paso fue averiguar médicamente que teníamos que hacer y así comenzamos.

Yo estaba súper tranquila, pues todas las mamás que conocía se habían demorado más de un año en quedar en embarazo, entonces todavía tenía tiempo.

Pero solo Dios conoce tu plan, y a los tres meses quedé embarazada. Aún recuerdo el día, el lugar y la canción que escuchábamos cuando Paulina salió del cuerpo de papá para llegar al de mamá.

¿Pueden creer que soy tan controladora, que tenía una lista de nombres para niña desde que tenía 20 años? ¿Y que en esa lista estaba el nombre de Paulina? Debo confesar que no tenía nombres para niño.

Como les dije: lo imagino, lo visualizo y lo creo.

El nacimiento de Paulina

Nació Paulina, empezó mi batalla con la lactancia materna y sentí una necesidad de salir corriendo al mundo a decir: “¡NO! No es como en la televisión, sí duele, no es fácil, es una lucha entre la mente y el corazón, es enfrentarse con todos tus miedos!”. ¡Pero SÍ se puede: con ganas, ayuda e información, SÍ SE PUEDE!

Siete meses después me regalé un curso para ser youtuber. Créanme: no sabía que existían mamás blogueras. Una de mis mejores amigas me acompañó y creó el nombre de mamá contigo. Lo único que conocía y utilizaba digitalmente para temas de crianza era Babycenter, que me acompañó desde el inicio de mi embarazo, pero que hoy no quiero tanto, pues sigue recordándome que mi hij@ (ese bebé que no nació), tendría 2 años y medio y no he podido cambiarlo. Esa es otra historia que después les contaré.

Y así nace mamá contigo

Definitivamente, quería contar mis experiencias a través de videos y me fui metiendo en este cuento. Comencé mi camino, ese en el que hoy doy un paso más.

Pero ser youtuber no era tan fácil; me metí en esta bola de nieve que no para y que, por el momento, sinceramente, no quiero que se detenga: ¡cada vez aprendo y aprendo más! Crear redes, escribir, abrir una cuenta digital más, capacitarse… Y es ahí cuando viene otra dato sobre mí: no soy capaz de estar por estar. Cuando me involucro en algo, siento la responsabilidad de prepararme y de hacer las cosas bien.

Me certifiqué en Disciplina Positiva y empecé a compartirlo en talleres y a asistir a varios congresos. ¿Recuerdan lo que les dije antes? ¡Me meto en todo!

Pero hay algo más, y es que en este caso, específicamente, hay algo más fuerte que me ha exigido ser cada día mejor, y con esto no me refiero a ser perfecta, pero sí consciente de lo que estoy haciendo. ¿Saben qué es? O, mejor, ¿quienes son? Son Paulina y Miranda quienes, con cada día, experiencia y reto que me proponen, me han demostrado que tal vez boté la platica en especializaciones para ser mejor profesional y que, en realidad, no hay mayor responsabilidad que el ser padres.

No solo estás criando a un hijo, estás criando a un ser humano; a un ser que es parte activa de la sociedad y es ahí donde entiendo el  gran compromiso que tenemos. Por eso me levanto todos los días con más ganas de aprender, investigar, conocer, aplicar y compartir con todos ustedes mis experiencias y dudas, para poder acompañarlos en este mundo de ser mamás y papás.

Soy Comunicadora Gráfica Publicitaria, especialista en Mercadeo; estudié radio y tv en algún momento de mi vida, pero ahora agregué algo a mi hoja de vida: ¡soy mamá! Y todo esto que estudié es ahora mi base para avanzar en este camino.

Por cierto, ahora que lo pienso, no estaba tan lejos de ser youtuber, cuando estos personajes ni siquiera existían. Mi portafolio de la U lo hice en video. Les dejo el link para que se rían un poquito.

La historia apenas comienza…

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